El advenimiento de los ecógrafos de alta definición y la realización de estudios fetales protocolizados y detallados permiten el diagnóstico de algunas malformaciones y patologías fetales susceptibles de tratamientos preventivos o incluso curativos.

Los tratamientos no invasivos del feto mediante la administración de medicamentos a la madre pueden ser usados en el caso de arritmias cardiacas, de anomalías de la tiroides y en la producción de anticuerpos anti-plaquetarios. Una nueva aplicación prometedora es el tratamiento prenatal de enfermedades metabólicas raras mediante la administración de dietas o suplementos nutricionales a la madre.

Los tratamientos invasivos más frecuentemente realizados son la transfusión intrauterina de sangre en caso de anemia fetal severa y la coagulación con laser de los vasos placentarios en el contexto de un embarazo gemelar complicado con síndrome de transfusión gemelo a gemelo.

La decisión de proceder a un tratamiento fetal se la toma en casos donde prolongar el mismo va a conducir a resultados adversos. Además, muchos de los niños que han recibido un tratamiento fetal exitoso tienen una gran probabilidad de un desarrollo completamente saludable.

Existen ciertas técnicas cuya eficacia está aún en investigación o en proceso de comprobación: el tratamiento de fetos con hernia diafragmática, espina bífida y estenosis valvular cardiaca; la terapia génica y con células madre. Por lo cual, es de esperar que, en los próximos años, nuestros bebés en gestación tengan un espectro de posibilidades terapéuticas que les garanticen un futuro feliz.